Generalmente no es necesario pedir ayuda urgente por un resfriado simple, tos, diarrea leve, estreñimiento, berrinches o problemas de sueño, ya que en estos casos es suficiente el consejo de nuestro médico.

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Sin embargo, si tu hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas, se trata de una emergencia pedriátrica: 

  • Vómito y diarrea continuos o por más de un día (no importa la edad)
  • Salpullido con fiebre y algo de tos o catarro que no mejora en poco tiempo
  • Heridas profundas que necesitan puntadas
  • Lesiones que impidan el movimiento un brazo o pierna
  • Dolor de oídos o supuración del oído
  • Garganta irritada o problemas para ingerir
  • Dolores agudos o persistentes en el abdomen
  • Cualquier tipo de fiebre en bebés menores de tres o cuatro meses de edad
  • Vómito y fiebre al mismo tiempo
  • Más de un día sin comer

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Aunque las llamadas de emergencia requieren precisamente la atención rápida del pediatra, es mejor saber qué hacer ante ciertos problemas urgentes. Considera la posibilidad de aprender primeros auxilios, incluyendo resucitación cardiopulmonar.

Es mejor prevenir
Durante una revisión programada, pregunta a tu pediatra qué hacer y a dónde ir si tu hijo requiere atención médica de emergencia para:

  • Hemorragias
  • Envenenamiento
  • Cualquier problema respiratorio
  • Fiebre alta
  • Daño en la cabeza con pérdida de conocimiento, vómito o palidez en la cara.
  • Sangre en la orina
  • Diarrea sanguinolenta o que no desaparece
  • Falta repentina de energía o si no es capaz de moverse.

Recuerda que tu pediatra debe ser un importante recurso no sólo para la atención y el cuidado en caso de enfermedades o daños, sino también para toda clase de consejo acerca de la salud en general, incluyendo:

También tu pediatra puede responder a las necesidades especiales de tus hijos adolescentes y puede aconsejarte y asesorarte en los siguientes casos:

Muchas muertes infantiles pueden prevenirse con las visitas regulares al pediatra y con las vacunas actuales. Recuerda que los niños necesitan inyecciones para protegerse contra la difteria, tétano, tosferina, sarampión, paperas, rubéola, polio, hepatitis B, influenza hemofílica tipo B y varicela.